En medio del convulsionado panorama nacional, nada tan reconfortante como encontrar nuevos valores que se esfuercen por enriquecer nuestra cultura. Hoy, me referiré a dos de ellos:
Por estos días, se presenta en la tradicional galería “La Oficina”, la exposición “De bichos y modas entre telas”, del artista antioqueño Aníbal Vallejo Garzón, quien regresó a nuestra ciudad, el año pasado, luego de una larga formación artística, en Europa y en los Estados Unidos.
La muestra comprende dibujos en gran formato, sobre lienzo. En algunos de ellos, está presente el bordado, trazo que ha dejado en la obra de Aníbal el interés que anteriormente tuvo por el Diseño de Modas.
Me atrevería a aseverar que este artista, a pesar de su juventud, es uno de los mejores dibujantes actuales de nuestra tierra y cada vez se constituye con más fuerza en uno de nuestros más prometedores valores en las Artes. Esto no es gratuito, pues en él se han sumado el hecho de haber nacido en una de las familias más hondamente artísticas de nuestra ciudad y el empeño y seriedad con que ha asumido la exploración de las artes, desde su adolescencia.
Aníbal, al igual que los exponentes de una importante vertiente del arte actual en Europa, ha querido retomar el dibujo y la pintura como manifestaciones máximas de las Artes Plásticas, más allá de las instalaciones y performances, tan en boga en el momento.
Su trabajo es profundamente onírico y original. Así, logra sorprender al espectador, con figuras irreales que, al mismo tiempo, son de una perfección plástica desconcertante, cuya dificultad de ejecución es necesario resaltar, teniendo en cuenta el gran formato de las obras. Vale la pena, sin duda, ir a ver esta exhibición.
Sergio Esteban Vélez
Periódico El Mundo Septiembre 9 de 2009
La Galería de La Oficina está en la calle 10 N° 40-37. Informes en el 266 27 07 y en galeriadelaoficina@hotmail.com. La muestra está disponible de lunes a sábado. Para entrar, hay que timbrar.
DE BICHOS Y modas entre telas es la muestra plástica de Aníbal Vallejo. Está en la Galería de La Oficina y la conforman diez cuadros que combinan dibujos y bordados.
Un tigre pasa al pie del lago en el que, como si fuera bañera, se baña una mujer. O tal vez esté muerta. Ésta no tiene rostro. En el lugar de los ojos tiene unas gafas oscuras.
Es uno de los dibujos de Aníbal Vallejo. Él dice que esa mujer es Ofelia, la de Hamlet, de Shakespeare.
Hay lotos como platos flotando en la superficie del agua. Un escarabajo navega en una hoja. Los pálidos matices del cuadro apenas sí son iluminados por uno levemente menos tenue, en dos flores solitarias que habitan la parte del lago que se ve. Estas dos flores, a diferencia del resto de la obra que está hecha con lápices, están bordadas con hilos.
Diez cuadros conforman esta exposición del artista Aníbal Vallejo titulada De bichos y modas entre telas.
Los demás cuadros también tienen ese aire literario, de contenidos absurdos pero verosímiles, que tiene el descrito, el de Ofelia.
Y en todos hay seres sin rostros ni expresiones, salvo uno, el primero que elaboró, según cuenta, en el que una mujer, sentada en una silla, mira de frente al espectador El tono más vivo, el del bordado, está en la blusa y es violeta. Con esta obra le bastó para darse cuenta de que algunas personas que tienen acceso a su pulcro taller, se distraían un poco preguntándole, ¿y esa no es Fulanita? De modo que el artista optó por quitar rostros y expresiones.
Tal vez en otra obra altera esta idea. Es un cuadro en el que un hombre bebe vino en copa. En su cara están insinuados ojos, nariz y boca, pero no hay mirada ni expresión. Sin embargo, un rostro más concreto está en el personaje de la ilustración de su camiseta.
Es que Aníbal Vallejo encontró una forma de unir lo que sabe de diseño de modas, que estudió en la Colegiatura Colombiana, y las artes plásticas, las cuales ha aprendido en la vida y en la Universidad de Antioquia. Precisamente, él quiere que se note esa fusión.
"En esos cuadros hay referencia a personajes que conozco; las sillas son muy importantes para mí. Me interesan los volúmenes, pero lo más importante son los bordados. Son bordados artesanales, con los que busco dar una gestualidad", señala Vallejo.
Los fondos son simples, con pocos elementos que distraigan. Así nos habían enseñado Antonio Samudio y algunos retratistas del renacimiento.
Más destacados Y con esos bordados, puestos en determinadas partes del cuadro, no en todo, como si subrayara algunas cosas, sumado a ese otro aspecto de la falta de identidad en los personajes humanos y a la escasez de elementos en los fondos, es como si el artista quisiera incidir en ese aspecto casi libre del espectador, de decidir qué observa con más atención.
Y los animales, tan respetados por los Vallejo, también aparecen en esta colección. Además de los humanos, un tigre, un escarabajo, un gato, un ciervo y un conejo tienen participación activa, no de mero ornato, en los cuadros.
El tigre, porque "me enteré de que ellos disfrutan de mirarse en el espejo del agua" y en eso está; el escarabajo boga en la hoja del lago; el gato está en tratamiento médico con collar isabelino; un ciervo que se detiene a mirar a una mujer sentada, y el conejo, que mira a una mujer que no necesariamente es Alicia ni necesita habitar el país de las maravillas para estar, como está, sentado en un hongo gigante que crece en el suelo de la sala.
Y el curador de la muestra, Alberto Sierra, añade: "Estas obras son dibujos iluminados". Y añadió que este trabajo enaltece una labor que siempre se ha considerado artesanal: el bordado. Y de mujeres, salvo en Cartago, Valle.
Como es propio del arte, en De bichos y modas entre telas, hay un juego. O varios. En quedarse intencionalmente en medio camino entre el dibujo y la pintura; en las composiciones de los cuadros, de situaciones a veces imposibles. En los seres sin identidad. En la técnica de los hilos cosidos como nos cose la vida también juguetonamente a tantas situaciones aparentemente imposibles, absurdas, crueles o tontas.
Pasiones y aspectos cotidianos, en las obras recientes de Aníbal Vallejo
Lápiz e hilo retratan la vida
A través del lápiz sobre la tela y la superposición del hilo sobre las líneas, Aníbal Vallejo fusiona sus pasiones por el arte y la moda, y en los trazos, volúmenes y detalles de cada una de sus obras se ven reflejados los aspectos cotidianos que inspiran su trabajo.
“Las telas están crudas, sin ninguna imprimación. Se ve su urdimbre y su trama sin tratamiento previo. Generalmente son preparadas para recibir la capa pictórica, para resaltarla, hacerla más cubriente y hasta permitir las veladuras. En la obra de Vallejo están trabajadas imitando los estampados, los arabescos de los brocados. Han sido perforadas con agujas y de ella sobresalen los hilos, los adornos de costurera, unas partes han sido dibujadas, otras pintadas, como también utilizadas en el estampado original".
Margarito Ledesma.
La fascinación por el dibujo, la línea, el volumen; la pasión por los animales; el interés por los materiales, aspectos conceptuales y procesos de la moda, además de diversos aspectos de su vida diaria se ven reflejados en las obras recientes de Aníbal Vallejo quien durante este mes exhibe su trabajo artístico en la Galería de la Oficina, una serie de obras enmarcadas en el título “De bichos y modas entre telas”.
Esta muestra está conformada por una serie de retratos en los que el artista se enfoca en el lápiz sobre la tela, algo que no es muy usual porque para el dibujo se suele usar el papel como soporte; así mismo, él decide incluir en su obra algunos acentos de color y para tal fin no recurre ni al óleo ni al acrílico ni a ninguna pintura, sino que recurre al hilo para que éste reemplace algunas líneas.
Sobre el origen de esta serie el artista explica que “La serie está inspirada en todo lo que me gusta, lo que me va afectando: literatura, música, películas, todo lo que me va llamando la atención lo meto en mis cuadros, mis cuadros son absolutamente de cosas de mi vida, de mis cosas personales".
“Para empezarlo a hacer estuve mirando bastante el Rococó, un Rococó tardío que era bastante adornado, escenas de la vida diaria, escenas amorosas, entonces de ahí partí y le fui metiendo pequeños detalles fuera de contexto, elementos históricos, políticos, sociales, en fin”, agregó el artista.
Además de ese interés manifiesto por la moda que tiene su origen en los estudios de diseño que cursó en la Colegiatura y que siempre ha estado presente en su vida, a la par que la pintura, otra pasión suya expresada en esta serie son los animales, los cuales entran a hacer parte de sus retratos como un elemento compositivo y, retomando el tema del Rococó Tardío que influenció su obra, reemplazan en las escenas las imágenes de ángeles y querubines siempre presentes en dicho periodo.
Sobre los rostros no definidos de los personajes que aparecen en sus obras, Aníbal Vallejo explica que “la serie empezó con el retrato de una persona X y yo quería hacer un grupo de amigos sentados en un sofá que tenía en mi estudio en Nueva York y cuando hice el primer retrato todo el mundo se me fue a decir ‘quién es esta persona, no la reconozco, se parece o no se parece’, entonces vi que era un elemento muy peligroso, yo realmente necesitaba llamar la atención hacia otros aspectos de la obra, entonces al ser anónimos estoy guiando a las personas a que, por ejemplo, miren más el bordado, que miren más el volumen de la pierna cruzada, que miren el detalle de la silla y no que se enfoquen a reconocer al personaje.
Entonces era para evitar ese problema del público que se va a identificar personajes, yo quiero que el público se identifique más con el bordado, la línea y la parte gráfica del trabajo mío”.
Vallejo - “Yo soy dibujante”
Aníbal Vallejo afirma que él, más que pintor, es dibujante y son varios los aspectos que lo llevan a inclinarse por el dibujo, por eso afirma que “para mí el dibujo tiene una respuesta más inmediata, más directa.
Generalmente cuando uno pinta hace un boceto a lápiz y después ya empieza a llenar los planos de color, para mí el dibujo es mucho más directo, el mensaje va mucho más cargado de lo que uno quiere transmitir y me parece mucho más hermoso. Yo no soy pintor, yo soy dibujante, las veces que yo he hecho pintura han sido dibujos coloreados, pintados para llenar fondos o para crear ciertas cosas, pero yo soy dibujante, a mí me gusta el dibujo, me gusta la línea, me gustan los volúmenes y me gusta el claroscuro y el monocromático”.
Así mismo, comenta que lo apasionan los formatos grandes y que aunque en ocasiones realiza obras un poco más pequeñas se queda con los formatos grandes porque lo hacen sentir dentro de la tela, dentro del cuadro y eso es muy importante para él.
Anibal Vallejo, es un artista que tiene claro el ejercicio de la pintura, el ejercicio del dibujo y los referentes a la arquitectura y al paisaje. Un paisaje “nuevo”, re-semantizado o tal vez idealizado. La pintura de Vallejo y sus múltiples poéticas nos permite referenciar a Bachelard en la Clave de Ética para la Imaginación: “queremos siempre que la imaginación sea la facultad de formar imágenes. Y es más bien la facultad de deformar las imágenes suministradas por la percepción y, sobre todo, la facultad de librarnos de las imágenes primeras, de cambiar las imágenes. Si no hay cambio de imágenes, unión inesperada de imágenes, no hay imaginación, no hay acción imaginante. Si una imagen presente no hace pensar en una imagen ausente, sí una imagen ocasional no determina una provisión de imágenes aberrantes, una explosión de imágenes, no hay imaginación”. (El aire y los sueños. Ensayo sobre la imaginación en movimiento). Aníbal Vallejo, imaginar contra las imágenes por Lucrecia Piedrahita. 2008
Exposición en la Galería de la Oficina. Martes 25 de agosto de 2009 a las 7 pm. Medellín - Colombia.
Sin título. Grafito y bordado sobre lona. 150x200 cm. 2009
Las telas están crudas, sin ninguna imprimación. Se ve su urdimbre y su trama sin tratamiento previo. Generalmente son preparadas para recibir la capa pictórica, para resaltarla, hacerla más cubriente y hasta permitir las veladuras. En la obra de Vallejo están trabajadas imitando los estampados, los arabescos de los brocados. Han sido perforadas con agujas y de ella sobresalen los hilos, los adornos de costurera, unas partes han sido dibujadas, otras pintadas, como también utilizadas en el estampado original.
¿Qué hace el gato con collar isabelino a un lado del sillón negro mullido recargado hacia la izquierda donde descansa un joven sin mirada?
¿A dónde dirige la cabeza la joven mujer sin rostro que descansa en el negro sillón mullido tirado hacia la derecha? Es como si estos dos cuadros fueran la misma obra en un extraño diálogo sin gestos que bien podrían conformar un tríptico con la dama con rostro incluída en la muestra.
Un tigre, un ciervo, un conejo, un gato, un escarabajo, un pájaro, están allí estratégicamente ubicados como parte del conjunto anónimo, estos sí con identidad propia, con preciso dibujo descriptivo, finamente detallados.Al tigre, dicen los naturalistas, le gusta mirarse en los espejos del agua y los escarabajos indican el nacimiento, se refieren al varón y depositan el semen en pelotas de excrementos que hacen rodar. La mujer gravitando en el agua con su rostro enmarcado en unos lentes de marca nos recuerda a una Venus saliendo del agua o a la Ofelia de Hamlet.Así como el calzado, las sillas modernas, los zapatos de moda, las líneas limpias, las referencias al arte geométrico, son revivals de tiempos pasados.
El personaje con máscara de esgrima, de ciervo, de ave, con cuernos adornados. Los rostros ocultos, los cuerpos sugeridos, las faldas plisadas, las medias rayadas, los vestidos bordados con hilos reales, los formatos grandes, los fondos vacíos, la ausencia de profundidad, los primeros planos dominantes, la naturaleza sugerida, las marcas comerciales, los estampados insinuados, el detalle del cuadro familiar en la camiseta del joven, los zapatos puntiagudos, los tacones en cuña, el tapabocas con dibujo infantil, los enormes hongos hábilmente detallados, la soledad, los espacios vacios, la verticalidad del conjunto, nos presentan un mundo irreal de fantasía y ensoñación sin tiempo ni lugar en el espacio.
Margarito Ledesma.
INAUGURACIÓN:
Martes 25 de Agosto 7:00 pm.
Galería de La Oficina Calle 10 # 40-37 Tel: 266 27 07 Medellín